

Esperanza Merino (León, 1963), en su obra “Crisálidas, tras el cristal”, plantea una revisión crítica sobre el ideal de belleza femenino y las convenciones heredadas que aspiran a uniformarlo. Sobre ello, la asepsia de su estudio fotográfico opera como un espacio de suspensión e indeterminación: donde cuerpos femeninos y naturalezas muertas –animales, plantas u objetos– son extraídos de su contexto habitual, desprovistos de las circunstancias externas que habitualmente los definen. Es entonces cuando la figura de la mujer, irreductible a un único modelo, emerge desde su singularidad: predispuesta a cruzar el umbral entre lo esperado y aquello que –por su propia naturaleza– está llamada a ser.
M. Castro Baro
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Muestra final del proyecto Crisálidas, tras el cristal en Expositivos 26
Sala de Arte y Exposiciones El Palacín de León
La muestra final del proyecto "Crisálidas, tras el cristal", diseñada y producida con motivo de la dotación de Expositivos 26, se compone de doce (12) obras fotográficas. El tratamiento digital y la producción de las obras fue llevada cabo en el estudio profesional de Auth' Spirit mediante la técnica de impresión giclée, sobre papel FineArt Hahnemühle FineArt Baryta; siendo posteriormente enmarcadas en el taller de Espacio_E con moldura arquitecto en madera teñida en color negro.
ORDEN DE OBRAS EDITADAS Y PRODUCIDAS
CON MOTIVO DE LA DOTACIÓN DE 'EXPOSITIVOS 26'
- 1 copia en papel Hahnemühle FineArt Baryta de 240 x 150 cm
- 4 copias en papel Hahnemühle FineArt Baryta de 100 x 100 cm
- 2 copias en papel Hahnemühle FineArt Baryta de 100 x 75 cm
- 1 copia en papel Hahnemühle FineArt Baryta de 70 x 60 cm
- 1 copia en papel Hahnemühle FineArt Baryta de 75 x 40 cm
- 3 copias en papel Hahnemühle FineArt Baryta de 50 x 40 cm

Imágenes fotográficas del proyecto Crisálidas, tras el cristal: ©Esperanza Merino
Tratamiento digital y preimpresión: Auth' Spirit
“Atmósfera húmeda, después de la lluvia. Lugar oscuro y cerrado como el caldo primigenio donde floreció la vida, como el útero. Las retratadas son como esas crisálidas en sus cápsulas, protegidas, en silencio y soledad, mientras modifican sus órganos y adoptan su nueva estructura, rompiendo o preparándose para romper, la funda que las presiona y condiciona.
Este proyecto fotográfico se centra en la problemática de la representación del cuerpo femenino a través del retrato y el desnudo. Los retratos son siempre de mujeres jóvenes de una belleza particular que no tratan de transformar su cuerpo en el ideal que las unificaría. Miran de frente a la cámara como sujetos que reivindican su individualidad, o están ensimismadas, en un reposo aparente, donde bulle un interior rico y en movimiento.
En los desnudos, la representación del cuerpo femenino huye del ideal de belleza y rompe con la asociación de los femenino con la pasividad y la inmanencia. En movimiento y en tensión hacia lo alto, representan el deseo de trascendencia –siempre asociada al cuerpo masculino– y de romper con los condicionantes biológicos y culturales que en un sistema jerarquizado la sitúan como un ser relativo.
Llegar a ser una mujer implica un proceso de interiorización de formas de ser inducidas por la cultura y la sociedad que subrepticiamente se inscriben en el cuerpo como naturales. El proceso de identificar esas construcciones culturales que denominamos género y des-escribirlas del cuerpo, implica un proceso de metamorfosis para romper con esa idea de lo que es una mujer y transformarse en un sujeto capaz de volar y trascender, de llegar a ser uno mismo.”
Esperanza Merino




















